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lunes, 30 de abril de 2012

Expolio 92

Salam 'aleikum compañeros,

Os dejamos un video interesante a modo de recordatorio de sucesos ocurridos en la medina sevillana, y que a día de hoy no hay que olvidar para poder mejorar nuestro presente y acercarnos a Allah, a Nosotros y a Nuestro Pueblo.

No olvidemos que la conquista de 'América' (Abya Yala) empieza con la conquista de Andalucía.



فَاتَّقُوا اللَّهَ وَأَطِيعُونِ

وَلَا تُطِيعُوا أَمْرَ الْمُسْرِفِينَ

الَّذِينَ يُفْسِدُونَ فِي الْأَرْضِ وَلَا يُصْلِحُونَ

"¡Sed, pues, conscientes de Allah, y obedecedme,
y no sigáis el consejo de aquellos que cometen toda clase de excesos --
los que siembran la corrupción en la tierra en vez de reformarla!"

sadaqa allahu ladzim

jueves, 31 de marzo de 2011

MANIFESTACIÓN CONTRA LA GUERRA IMPERIALISTA EN LIBIA



Manifestación unitaria contra la Guerra
Domingo 3 de Abril de 2011 a las 12:00h
Plaza Nueva (Sevilla) 
 
NO A LA GUERRA

NO EN NUESTRO NOMBRE

SOLIDARIDAD CON LOS PUEBLOS

Las organizaciones y colectivos abajo firmantes queremos expresar a través de este comunicado nuestro más contundente rechazo a la aprobación, por parte del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, de la zona de exclusión aérea en territorio libio, y nuestra apuesta por la paz y contra cualquier intervención militar extranjera en cualquier país. Saludamos las movilizaciones de los pueblos árabe y del Norte de África por los derechos sociales y las libertades democráticas y condenamos la represión violenta de los gobiernos contra manifestaciones pacíficas.

Denunciamos que los medios de comunicación corporativos han hecho un uso absolutamente intencionado de la información referente a los conflictos sucedidos en Libia, descontextualizando y manipulando descaradamente los hechos, con la finalidad de imponer en Occidente una visión deformada de este país, dejando el terreno ideológico bien preparado para justificar la intervención.

Condenamos de manera contundente la intervención militar en la que están participando varios estados, entre ellos España como uno de los promotores de la acción de guerra en la gestión de esta crisis, y denunciamos el doble rasero con que dichos estados justifican sus ataques bajo la excusa de la defensa de los derechos humanos de la población libia, cuando jamás han promovido la defensa de estos mismos derechos humanos para pueblos que están siendo sometidos a genocidios y que además la ONU ha reconocido en sus propias resoluciones, siendo los ejemplos más claros los pueblos saharaui y palestino. Pedimos el procesamiento de los líderes internacionales y en concreto de los diferentes gobiernos españoles que han consentido la venta de armas en el exterior.

No dudamos -y nos basamos en experiencias anteriores (Irak, Afganistán, etc)- al afirmar que estas intervenciones, muy lejos de buscar proteger a la población, tienen como único objetivo esquilmar los recursos naturales, petróleo y gas en el caso libio, y con este fin ya se están reuniendo los Ministros de Energía de los estados atacantes.

Denunciamos al Gobierno del Reino de España que utiliza las bases de Rota y Morón como enclaves esenciales de la OTAN para las operaciones militares de ataque contra otros pueblos, poniendo en riesgo a Andalucía. De nuevo se va a utilizar nuestra tierra, mediante las bases militares extranjeras, para llevar la muerte y la destrucción a otros países. El Pueblo Andaluz se enfrenta a una guerra sin que se nos haya consultado.

Entendemos que ha de ser el pueblo libio el único actor para decidir la conformación de su futuro como nación, y es el pueblo libio el que ha de resolver sus conflictos y no las potencias imperialistas extranjeras, cuyas intervenciones militares sólo se pueden traducir en más víctimas y en un empeoramiento de las condiciones de vida de la población. Exigimos políticas de Paz y de Desarme, políticas basadas en la cooperación económica, social y cultural entre los pueblos, así como respeto real y efectivo de los Derechos Humanos en todo el mundo. Los gastos militares para fines sociales.

Hacemos un llamamiento a la ciudadanía andaluza para que manifieste su rechazo a esta nueva agresión neo-colonial y la utilización para ello de las bases militares extranjeras en nuestro país.

CONVOCA: PLATAFORMA CONTRA LA GUERRA

APDHA – Andalucía Comunista – Bartolomé de las Casas – CEDESPAZ – CGT – CUT-BAI – Ecologistas en Acción – En Lucha – Izquierda Anticapitalista – Izquierda Unida LV-CA – Jaleo!!! – JCA – JIRA – Nación Andaluza – PCA – Plataforma de Solidaridad con Palestina – SAT – UCAR – UJCE

APOYAN: Casa de la Paz – Foro Social de Sevilla – Mujeres de Negro

martes, 23 de noviembre de 2010

23 de noviembre de 1248

Bismillahi rahmani rahim.
El 23 de noviembre de 1248 (según el calendario gregoriano), 626 después de la Hégira, la medina de Sevilla cae en poder del reyezuelo Fernando III de Castilla y León. Se inicia así  para nuestra ciudad y sus habitantes un proceso de oscurantismo del que aun no nos hemos recuperado.

La medina de Ishbiliya y las poblaciones de su alrededor más inmediato son las últimas plazas que conservaba el estado sevillano, constituido en república desde el declive del poder almohade a partir de 1212. El joven Abdul Hassan ibn Abu Ali fue designado por el consejo republicano para dirigir la defensa de Sevilla y sus últimas  posesiones extra muros al inicio de la invasión castellanoleonesa. Hijo de Abu Ali, notable del consejo, Abdul Hassan no fue coronado rey en ningún momento como citan algunos cronistas cristianos -cuyo desconocimiento de la democracia o cualquier régimen parecido a ésta era absoluto-. Será el general sevillano y voz del consejo, Abdul Hassan, el encargado de rendir condicionalmente la ciudad y entregar las llaves al déspota Fernando III. Los sevillanos, tras más de dos años de guerra ininterrumpida y asedio, privados de víveres desde hacía meses y afectados de enfermedades, rinden así la ciudad a las hordas bárbaras.
Tras la rendición, el estado sevillano deja de existir. La efímera experiencia republicana ha durado sólo 36 años, en una taifa de más de dos siglos. El reyezuelo Fernando, con sus caudillos militares y líderes religiosos toman posesión de la medina -cuyos muros no pudieron traspasar hasta que la ciudad se rindió por hambre- el día 22 de diciembre, pocas semanas después de la capitulación. La Sevilla andalusí deja atrás su destacado pasado y su libertad.
Profanadas las principales mezquitas de la medina, y sustituidos los símbolos sevillanos por los de los invasores, el reyezuelo, sus súbditos y la Iglesia se reparten el botín. Las fuentes cristianas, en un miserable acto de falsificación, hablan del éxodo de la población sevillana -unos autores aseguran que fue voluntario, otros que fue obligatorio o que formaba parte de las condiciones de rendición- y de que la ciudad se quedó vacía. No es algo casual, veremos que las historias de destierro y repoblación se repiten en casi toda la crónica de la conquista cafre de Andalucía, como forma de romper el vínculo entre antepasados y descendientes, y fomentar así un origen fantástico de la población nativa. En el caso de Ishbiliya, pensar que una población de al menos varios miles de personas dejaran atrás sus hogares y se desplazaran sin un destino seguro repugna al intelecto. Aunque bárbaro, el reyezuelo Fernando III no estaba  mal aconsejado, y de haber permitido el abandono de Sevilla por sus habitantes habría provocado un colapso logístico que contradice todo el esfuerzo bélico llevado a cabo y el sentido común. Simplemente, no había en los reinos cristianos de la península tantos hombres válidos para la administración y dirección de una ciudad tan importante como Sevilla.
El déspota Fernando III de Castilla y  León muere en 1252 y su cuerpo es enterrado en el templo mayor de Sevilla, que hoy es catedral católica, según el bárbaro ritual de sus antepasados.
Cabe destacar que los habitantes de las comarcas adyacentes a la medina de Sevilla acudieron de forma leal a la defensa de la ciudad cuando Abdul Hassan les convocó en virtud de la asabiyya -a sabiendas de que tenían que enfrentarse a un enemigo superior en número y dejaban sus propiedades a merced del invasor-. La suerte de estas gentes no será mejor que la de los sevillanos de la urbe. Acabada la contienda, vuelven a sus tierras para convertirse en siervos de los caudillos militares y líderes religiosos, como así lo dispuso el reyezuelo Fernando III en el reparto del botín de guerra.
Este mercadeo de seres humanos, propio de los bárbaros y su régimen feudalista, que negaba a los hombres su libertad y el producto de su trabajo, chocaba de frente con los principios del din del islam -y hasta de la misma shahada-, por los que un hombre no tiene otro señor que Allah.
A esta situación de privación de libertad individual se une la persecución que los conquistadores hacen del idioma (árabe andalusí y romance aljamiado), de las costumbres y del islam. Todo esto desembocará en -las llamadas por los cronistas cristianos- "revueltas mudéjares", importantes rebeliones que tendrán lugar tanto en el campo como en las medinas, y se sucederán a lo largo de 1264 y 1266, con réplicas en el reino de Aragón que se prolongarán hasta 1300 aproximadamente. Hechos como estos niegan por sí mismos las teorías de repoblación y demuestran que los cronistas de la época no estaban coordinados bajo ningún control a la hora de escribir, pudiendo darse paradojas como ésta.
Sofocadas las rebeliones y reprimida la población, la ciudad de Sevilla inicia un declive en el que perderá paulatinamente su identidad. Usada como puerto al océano Atlántico, los bárbaros se lanzarán a piratear, sirviendo la ciudad de base para sus incursiones de saqueo y conquista en el norte de Africa y las islas Canarias.
Con el supuesto descubrimiento de un "nuevo mundo" en 1492, será Sevilla desde dónde se monopolice el expolio que los españoles harán en Abya Yala (las Américas), para nuestra vergüenza.
Las décadas se sucederán, y se convertirán en siglos. Los conflictos sociales no cesarán, irán incluso a más conforme nos acercamos a la actualidad, en una ciudad que sufre el régimen colonial español como toda población andaluza.

Hoy en día heredamos una ciudad que sufre una decadencia endémica; en la que las instituciones civiles (ya sea por desconocimiento o por mala fe) honran a los conquistadores de Sevilla; donde la Iglesia Católica, destacada benefactora de la toma, venera cada 23 de noviembre el cuerpo del déspota Fernando III, en un acto ridículo y grotesco a partes iguales.
Hoy, 23 de noviembre de 2010/16 de Dhu l-Hidjdja de 1431, los sevillanos deben conocer su historia tanto o más que cualquier otro día. La que hemos contado, y que tiene por sevillanos a los que defendieron las muros de la medina y sus descendientes, y no los extranjeros que osaron asaltarla y cuyas mentiras han corrompido la identidad de generaciones enteras.



Panorámica de Sevilla, por el fotógrafo Alejandro Irie