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viernes, 29 de junio de 2012

El Guerrero

El Guerrero es aquel que toma parte activa en la Lucha tanto con sus propiedades como con su alma
pensando solo en Allah, Señor de los Mundos, y que es capaz de comprender el milagro de la vida y de
luchar hasta el final por aquello en lo que cree…Un Guerrero desea ardientemente recibir la recompensa
de Allah por su cumplimiento en la Lucha, que es el deber más importante para todo musulmán.
Allah (s.t.) dice: “…luchad duramente en la senda de Allah con vuestras propiedades y con vuestras
personas; esto es lo mejor para vosotros, y vosotros sois conocedores.”

El Profeta (s.a.s.) dijo: “Un Guerrero es aquel que lucha contra sus pasiones” (At-Tirmidi y Ahmad).

Un Guerrero se aferra al Tawhid (Unidad y Unicidad de Allah) y renuncia a la idolatría,
Se aferra a la Verdad y renuncia a las mentiras,
Se aferra a la justicia y renuncia a la injusticia y la opresión,
Se aferra a la honestidad y renuncia a la traición,
Se aferra a la fidelidad y renuncia a la astucia,
Obedece a sus padres y renuncia a desobedecerles,
Mantiene los vínculos con los amigos y parientes y no rompe con ellos,
Mantiene buenas relaciones de vecindad y no causa daño a sus vecinos,
Un Guerrero siempre usa los buenos modales y rechaza la villanía.
Un Guerrero mira atentamente a los ojos de un niño, pues ellos son los únicos capaces de ver el
mundo sin sombras. Si un Guerrero quiere saber si alguien es digno de confianza, trata de mirarlo con los
ojos de un niño.

Pero jamás pierde de vista las cosas duraderas, y los lazos creados con solidez a través del tiempo.
Un Guerrero sabe distinguir lo que es pasajero de lo que es definitivo.
Todo Guerrero ya tuvo alguna vez miedo antes de entrar en combate.
Todo Guerrero ya traicionó y mintió en el pasado.
Todo Guerrero ya recorrió un camino que no le pertenecía.
Todo Guerrero ya sufrió por cosas sin importancia.
Todo Guerrero tiene que llegar a la conclusión de que no era un Guerrero.
Todo Guerrero ya falló en sus obligaciones espirituales.
Todo Guerrero ya dijo “sí” cuando quería decir “no”.
Todo Guerrero ya hirió a alguien a quien amaba.

Por todo ello, tiene el derecho de ser llamado un Guerrero, un Guerrero, porque atravesó todo lo
anterior y no ha perdido la esperanza de ser mejor de lo que antes era.
Un Guerrero sabe que los enemigos existen para probar su Iman (la certeza del Corazón en el Islam),
su coraje, su perseverancia, su habilidad para tomar decisiones y su paciencia. Los enemigos están
haciendo que él cumpla su papel y su deber ante Allah Todopoderoso.


El libro del guerrero
Por Abdullah Shamil Abu Idris
(Shamil Basayev)


sábado, 21 de abril de 2012

Hadiz Qudsi

Según Jabir Ibn 'abdallah, que lo obtuvo de Sidna Muhammad (SAS) quien a su vez lo obtuvo de Yibril, Allah (SWT) ha dicho:

"Ciertamente, he aquí un Din que prefiero para mí mismo. Sólo le son válidas la generosidad y el carácter noble. Honradla pues, con estas dos [virtudes] cuando la sigáis."

viernes, 6 de abril de 2012

Entrada de al-yumua 06/04/2012 - 14/05/1433



[…]...ahora bien, el buen destino de cada criatura procede de aquella palabra KUN -sea!-, de cuanto sepa cada uno sobre la forma de sus letras y de cuanto vea de los secretos que hay en ella.

Esto queda indicado por las palabras de Sidna Muhammad (SAS):

Allah creó sus criaturas en la Oscuridad y luego las salpico con Su Luz, de modo que el guió a quien fue iluminado con aquella luz, pero aquel a quien la luz no alcanzó, fue engañado y extraviado.

Uno ve la Kaf de perfección KAMAL y la Nun de NUR, mientras otro ve la Kaf de KUFAR y la Nun de NAR.
Y cada uno vuelve al punto del circulo de KUN de acuerdo a lo que haya visto.


إِنَّمَا قَوْلُنَا لِشَيْءٍ إِذَا أَرَدْنَاهُ أَن نَّقُولَ لَهُ كُن فَيَكُونُ

...por cierto que cuando deseamos algo decimos sea! Y es.


Al Qur'an al Karim 16:40


martes, 5 de abril de 2011

El plusvalor de Marx y la Ribâ del Corán.

En este artículo se propondrá que el concepto marxista de plusvalor es una adecuada interpretación para nuestro tiempo del concepto islámico de Ribâ.

El concepto de plusvalor.

La plusvalía o plusvalor (Mehrwert) es uno de los conceptos fundamentales que introduce Karl Marx para explicar el funcionamiento del sistema capitalista. Puede ser definido así:
Diferencia que hay entre el valor que produce el trabajo del asalariado y el valor de su fuerza de trabajo. De esta diferencia se apropia gratuitamente el capitalista.
Para quien no se haya interesado por la teoría económica de Marx esta definición puede resultar poco comprensible. Por ello intentaré esbozar muy someramente algunos aspectos de esta teoría.


¿Qué quiere decir "proletario"?

El sistema capitalista necesita que la mayor parte de la población sea privada -si es preciso, por la fuerza- de cualquier modo de ganarse la vida por sí misma. (Esto ya lo vimos en una entrada anterior sobre la aventura del señor Peel.) A la persona que se halla en esta situación la llama Marx proletario. Lo único que puede hacer un proletario para ganarse la vida es vender su fuerza de trabajo. Vender la fuerza de trabajo es algo radicalmente distinto de vender los productos o servicios que genera esa fuerza de trabajo.
En una economía primitiva, el hortelano que tiene un huerto, un sistema de riego, unas semillas, unos aperos de labranza y un puesto en el mercado, vende sus hortalizas, pero no su capacidad para cultivarlas. Sin embargo, en una economía capitalista, el hortelano que no tiene ni huerto, ni riego, ni semillas, ni aperos, ni un puesto en el mercado, lo único que tiene para vender es su capacidad para cultivar hortalizas. Es decir, solo tiene para vender su fuerza de trabajo.

Aparece el capitalista.

Imaginemos a alguien que sí que tiene huerto, riego, semillas, aperos y un puesto en el mercado, es decir que sí que tiene esos medios de producción. Esta persona podría cultivar él mismo las hortalizas. Pero si tiene un terreno muy grande seguramente necesitará a alguien que trabaje para él. Para eso están los proletarios. Así que este hombre rico compra al hortelano lo único que éste puede venderle: su fuerza de trabajo. El capitalista es el que compra fuerza de trabajo para obtener con ella un beneficio económico. Gracias a esa fuerza de trabajo que ha comprado y a los medios de producción que posee, el capitalista obtiene hortalizas, de las que automáticamente se hace dueño para venderlas como le plazca.


Fuerza de trabajo: una peculiar mercancía.

La fuerza de trabajo que el capitalista ha comprado al proletario es una mercancía más. Ahora bien ¿a cuánto se paga esta mercancía tan peculiar? Es decir, ¿cómo se fija el valor del salario del proletario? Lo lógico -y lo justo- sería que el valor del salario del proletario fuese más o menos equivalente al valor de lo que ha producido su fuerza de trabajo. De hecho, en el mercado de otros productos, las cosas normalmente funcionan de manera bastante justa. Si yo tengo una bicicleta y la quiero vender, un comprador me tendrá que pagar más o menos lo que la bicicleta vale. De modo que si él se empeñase en pagarme mucho menos, yo me negaría a vendérsela, porque seguro que habría otro comprador dispuesto a pagar más por mi bicicleta. Y si, por el contrario, fuera yo quien me empeñase en cobrarle mucho más, él se negaría a comprármela, porque seguro que encontraría a otro dueño de una bicicleta dispuesto a venderla más barata. Así que al final, la bicicleta terminará vendiéndose por un precio más o menos justo.
Sin embargo, ¿Qué pasaría si yo necesitase urgentemente el dinero para poder comer? ¿Y si, además, hubiese cientos de personas hambrientas como yo, personas que no tienen más que una bicicleta para intercambiar por comida? Está claro que me vería obligada a vender la bicicleta por muy poco dinero, no podría permitirme el lujo de regatear. Pues bien, en el sistema capitalista eso es exactamente lo que ocurre con esa mercancía llamada fuerza de trabajo. Hay infinidad de personas para las que ésta es la única cosa que pueden vender y ello les obliga a aceptar casi cualquier precio por ella: si no lo aceptan, no comen.


La creación de plusvalor.

El capitalismo consiste en invertir una cantidad de dinero. Con ese dinero se compran medios de producción y fuerza de trabajo. Gracias a que, como hemos visto, ésta última siempre se paga a menos valor, se genera lo que llamamos plusvalor. El plusvalor, como lo definimos al comienzo, es la diferencia entre lo que se le paga al trabajador por su trabajo y lo que ese trabajador produce. Ese plusvalor adopta la forma del producto o servicio del que se trate: hortalizas, bicicletas, novelas, transporte, cursos universitarios, etc. Cualquier bien o servicio que se produzca de este modo es plusvalor. Al ponerse en el mercado y venderse, el plusvalor se transforma en "plus-dinero", es decir, en más dinero del que se invirtió al principio.
Con esto tenemos que en la sociedad capitalista casi todo lo que se produce, y cada vez más, se produce porque es plusvalor o sirve para generar plusvalor. En el capitalismo, una empresa no produce bicicletas porque la gente necesite bicicletas. Es posible que de hecho, las necesite, pero la cuestión es que no las produce por eso sino para producir más plusvalor. Ese es el motivo por el que en la sociedad capitalista se producen tantos millones de toneladas de cosas que no sirven aparentemente para nada: si se consiguen vender y que produzcan plusvalor, es suficiente. Y también ése es el motivo por el que no se producen cosas que sí serían necesarias. La teoría del plusvalor explica muchos fenómenos curiosos, como el de la famosa obsolescencia programada, el del consumismo irracional, el del expolio autodestructivo de los recursos naturales, el de la falta de medicinas baratísimas de producir en el tercer mundo, el de que no se publiquen libros, discos o películas magníficos, etc.


Yo no puse las reglas: las puso el capitalismo.

Se podrá objetar que no hay por qué suponer que los compradores de fuerza de trabajo, los capitalistas, son gente malvada y egoísta. Un capitalista podría decidir ser más justo y pagar a su asalariado, no lo mínimo para que pueda seguir vivo y sano, sino bastante más, de manera que tanto él como sus trabajadores puedan vivir una buena vida.
Pero aquí entra en juego la característica que hace tan especial y tan destructivo al capitalismo y que lo diferencia de otros sistemas de explotación, quizá más crueles e injustos a primera vista, pero a la larga menos destructivos. El capitalismo es un sistema que no permite que los capitalistas sean "buenas personas". Veamos por qué.
En la Antigüedad y en la Edad Media, los dueños de esclavos o los nobles obligaban a la gente a trabajar para ellos. Se necesitaban el látigo y la coacción física para lograrlo. Pero lo que se obtenía con esto era un excedente de riqueza del que se apropiaban para su propio disfrute mediante artículos de lujo y prestigio, para construir suntuosos palacios o templos, para financiar costosas guerras, etc. En esta época cabía la posibilidad de que hubiese un terrateniente generoso, un aristócrata justo y humano que renunciase a parte de su boato y sus caprichos para que sus esclavos o vasallos llevasen una vida más digna. En el capitalismo la cosa cambia. Un capitalista benévolo o justo con sus trabajadores deja de ser un capitalista pasado un tiempo. Veamos por qué ocurre esto y cómo no tiene nada que ver con las cualidades morales individuales de los capitalistas.
El dinero de los inversores capitalistas, gracias al plusvalor, se convierte en más dinero. El capitalista gana dinero sin hacer nada más que poner dinero. Pero esto solo ocurrirá si se han utilizado buenas técnicas para maximizar el plusvalor. Esas técnicas incluyen cosas como utilizar una mejor tecnología, ampliar el horario de trabajo no retribuido, bajar los salarios, empeorar la calidad real de los productos mejorando la calidad aparente, ampliar mercados, obtener materias primas baratas mediante el expolio de países del tercer mundo, etc. Ahora bien, todos los capitalistas intentarán encontrar las mejores técnicas posibles. De lo contrario, dejarán de ser competitivos y, tras un período de tiempo, si no rectifican, se arruinarán y dejarán de ser capitalistas.
Es decir: esto no es algo que los capitalistas hagan porque sean malvados. Es que si no actuasen así dejarían de ser capitalistas. No es una cuestión de ética individual: es una cuestión estructural. Ante el mal estructural, la ética, la conciencia privada nada pueden. Si un orador lograse, gracias al increíble poder de su palabra, que un gran capitalista mantuviese principios (humanos, culturales, éticos, religiosos) por encima de la lógica del plusvalor, lo único que conseguiría es que otro capitalista sin esos principios ocupase su puesto.
El sistema funciona de tal modo que expulsa automáticamente, como por una ley física, a los que no maximizan el plusvalor. Y maximizar el plusvalor no es compatible con nada que se parezca a justicia.


Todo terminará siendo plusvalor.

El sistema capitalista es un sistema que exige siempre más. Se produce para producir más y a su vez se produce más para producir aun más. Quien no funcione así queda fuera. El capitalismo es expansivo: todo lo debe convertir en plusvalor.
La comida o la bebida, las casas o el transporte, la ropa o los muebles, todos los bienes de consumo que se producen bajo el capitalismo no son sino plusvalor... Pero es que también rápidamente lo están siendo las relaciones humanas, el amor, el odio, la cultura, la religión, el deporte, el agua, el aire, el sol, las ideas, la música, las leyes de la naturaleza, el código genético, la educación, la salud, la familia, la revolución, el pasado y el futuro... Todo se mercantiliza, todo se convierte en plusvalor. Y al hacerlo pierde su naturaleza, pues ya no viene al mundo para cumplir su función originaria, sino solo para generar más plusvalor.
Puede decirse que en nuestro sistema capitalista avanzado y global todos somos y devoramos plusvalor; por más que queramos evitarlo también terminamos siendo engullidos por él y transformados en él. Al final de este post veremos un dicho atribuido a Mahoma en el que parece vaticinarse esta situación.


Los neoliberales confunden plusvalor y mercado.

El marxismo demostró que la causa de la ganancia capitalista es el plusvalor. Es decir, que la ganancia capitalista se produce no en el mercado sino en la producción, antes de la puesta en venta de las mercancías, cuando el asalariado se ve obligado a vender su fuerza de trabajo por menos valor de lo que valen los productos de ese trabajo. Esta teoría ha sido rechazada por los economistas neoliberales, cuyas ideas monopolizan hoy día los medios de comunicación, las universidades y, por supuesto, los Ministerios de Economía. Ellos afirman que las ganancias del capital se producen por el funcionamiento natural del mercado, por la mera ley de oferta y demanda. Para ellos, ese plusvalor del que habla Marx no es otra cosa que el funcionamiento natural y en plena libertad de las leyes del mercado.
Recordemos esta identificación entre plusvalor y mercado que hacen los defensores del capitalismo, porque veremos cómo, antes de Marx, antes incluso de que el capitalismo existiese, fue negada y condenada en el Corán.


Ribâ.

Ribâ es una palabra árabe que significa "incremento", "aumento" y se utiliza casi siempre en su sentido económico.

La monumental Enciclopedia del Islam en 12 tomos, la obra de referencia sobre el Islam en lengua inglesa, define así la palabra "Riba."

RIBA (A.), lit. increase, as a technical term, usury and interest, and in general any unjustified increase of capital for which no compensation is given.

Ribâ es un término importantísimo en el Islam, pues constituye uno de los pecados más condenados por el Corán. La condena más expresa y la que también más nos interesa para lo que queremos sugerir, aparece en 2:275

Los que se benefician de la ribâ se levantarán como si el Diablo los hubiera enloquecido con su toque. Pues ellos dicen: "Ciertamente, el mercado es igual que la ribâ". Pero Dios ha permitido el mercado y ha prohibido la ribâ.

Justamente ésto es lo que hemos visto que afirman los neoliberales hoy día: que el mercado sí es igual que la ribâ. Pero el Corán advierte que tal confusión es propia de los que han sido enloquecidos por el Diablo. El mercado sin más no es malo de por sí, lo que lo hace malo es la ribâ.

¿Interés o usura?

Ahora bien ¿qué significa aquí ribâ? He dejado ribâ sin traducir precisamente porque la interpretación de qué significado tiene la palabra ha producido las más enrevesadas y acaloradas disquisiciones entre los sabios musulmanes de todos los tiempos. Podríamos resumir las dos posturas más importantes que se mantienen hoy día así:
-Para algunos, ribâ significa en el Corán "interés" -es decir, prestar dinero y luego cobrar intereses por ello. Dentro de esta postura hay una infinidad de respuestas a distintas casuísticas. Muchas de ellas, lógicamente, eran desconocidas en tiempos de Mahoma. Por ejemplo: ¿es lícito que el prestamista exija, por lo menos, que se le devuelva el dinero según el aumento del IPC?
-Para otros, el Corán solo condena la ribâ entendida como interés abusivo, como usura.
Actualmente los primeros suelen defender algún tipo de banca islámica. En algunos países como Irán solo están permitidos este tipo de bancos.
Los segundos en realidad se limitan, como lo hacen otras religiones, a condenar los intereses que se consideran subjetivamente como abusivos. Precisamente el hecho de que "abusivo" sea un concepto subjetivo anula cualquier posibilidad real de prohibir la usura.

Lo que parece evidente, no solo en este caso, sino en cualquier otro similar del Corán y de otras escrituras consideradas sagradas por sus creyentes, es que es imposible no interpretar hasta cierto punto lo que ese texto sagrado dice. A mí me parece que en este caso concreto es imprescindible comprender que una prohibición de tipo económico debe cobrar distintas formas en función del contexto económico. Por ejemplo, en época de Mahoma no existía papel moneda, ni bancos, ni bolsa, ni el sistema imperante era el capitalismo. Quizá dentro de unos cuantos siglos existan circunstancias económicas que hoy ni podemos imaginar. Por eso lo razonable sería comprender cuál es el espíritu, la intención o el sentido de la prohibición de la ribâ. Y ese sentido está, me parece, en su significado más general, despojado de cualquier concreción que no sea la única que puede interesar a un musulmán: la moral. Así, para cualquier época o circunstancia, la ribâ es un incremento inmoral de los bienes. Evidentemente, aquí "Inmoral" significaría algo así como "a costa de los bienes de otro, de otros o de todos."
Tenemos, pues, que en su significado etimológico más puro, en su sentido menos específico, ribâ, no es solo interés, o solo usura, o solo especulación, sino, en general, incremento, aumento inmoral de los bienes materiales.
Ahora bien ¿cuál, según hemos visto, es el aumento inmoral por excelencia en nuestro tiempo? Es el plusvalor, sin duda. El interés que pagamos al firmar un préstamo bajo el capitalismo es solo una consecuencia de él y está regido por él.
Curiosamente, además, plusvalor es una traducción literal de ribâ. Quizá no sea mera casualidad que ribâ signifique exactamente lo mismo que Mehrwert, la palabra que eligió Marx para nombrar aquello que constituye la clave del sistema capitalista y, por tanto, la clave de toda inmoralidad económica de nuestro tiempo.
Yo creo que, aunque es perfectamente loable condenar la ribâ como interés abusivo, y, más aun, como interés a secas, la situación económica actual exige comprender que esos tipos de ribâ, bajo el capitalismo actual, son solo derivados de la ribâ verdaderamente decisiva, verdaderamente maligna, la ribâ como plusvalor.
La ribâ hoy es el plusvalor.


El plusvalor y el Mal estructural.

En el mundo actual, el sistema capitalista es el imperante en prácticamente la totalidad del planeta. Este planeta y los seres humanos, animales y plantas que lo pueblan han sufrido un cambio brutal en los últimos dos siglos que es imposible no conectar causalmente con el capitalismo. El capitalismo ha eliminado miles de especies ; ha horadado la tierra, ha esquilmado el mar, ha destruido bosques, ha fundido glaciares, ha aumentado la radioactividad, ha creado aglomeraciones humanas inabarcables, ha derribado tradiciones milenarias, ha acabado con culturas, religiones, lenguas y códigos éticos. El mundo actual sería irreconocible para alguien de hace solo dos siglos. El motor de toda esta destrucción es el plusvalor, o, si lo preferimos, la ribâ. O peor aún, en lo que se está convirtiendo todo el mundo, nosotros, los seres humanos también, es en una inmensa masa de plusvalor que crece y se reproduce devorando todo lo que queda en el mundo que aun no lo es. Esto es lo que algunos teólogos de la Liberación cristianos han denominado con toda exactitud "el Mal estructural."


Un hadiz profético

Quiero terminar citando un hadiz.
Un hadiz es un dicho o hecho atribuido por la tradición a Mahoma. Al contrario que las azoras del Corán, que los musulmanes consideramos no palabras de Mahoma, sino de Dios, los hadices son obra del Profeta, aunque en algunos casos se consideran inspirados por Dios. En árabe, a Mahoma se le denomina Rasul. Aunque se suele traducir así, Rasul no significa "profeta" en el sentido que se le suele dar coloquialmente hoy día, como alguien capaz de pronosticar acontecimientos del futuro. Significa más bien, Mensajero. Sin embargo este hadiz sí que creo que tiene un espeluznante carácter profético, en el sentido de que describe a la perfección el trágico panorama de este mundo nuestro actual. Solo hay que, según hemos argumentado, leer "plusvalor" donde pone "ribâ". Compárese con lo que decíamos arriba de un mundo en el que devoramos y somos devorados por el plusvalor.

Cuenta Abu Hureyra: El Profeta, la paz sea con él, dijo: "Llegará ciertamente un tiempo a la Humanidad en el que no quedará nadie que no devore ribâ, y si queda alguno, no podrá evitar contaminarse con ella."

(Abu-Dawud: Kitab Al-Buyu)


sábado, 12 de marzo de 2011

BELLISIMOS HADICES DEL BELLISIMO PROFETA, VOLUMEN 1º


Por Ibrahim Ramírez

La Rahma y la Gadab de Allah
Abu Huraira (r.a.) relató que el profeta Muhammad (s.a.s.) dijo: "Allah (s.w.) dijo: Mi Rahma ha precedido a mi Gadab."

Tronos de Luz
El profeta Muhammad (s.a.s.) dijo: "En el Yaum al-Qiyama habrá gente que se levante de sus tumbas sobre tronos de luz." Le preguntaron al profeta quiénes eran esas personas, si eran los sabios, a lo que respondió: "No, son las personas que resuelven los problemas de otras personas."

Cuando alguien comete una falta
El profeta Muhammad (s.a.s.) dijo: "Cuando alguien comete una falta Allah le roba su ´aql (razón, intelecto) y luego se la devuelve para que pueda arrepentirse."

Un hombre temeroso
Abu Said (r.a.) narró que el profeta Muhammad (s.a.s.) contó que entre loa antiguos que Allah había bendecido con riquezas e hijos, cuando la muerte se acercó, preguntó a sus hijos: -Cómo he sido como padre?- Ellos contestaron: -Has sido el mejor de los padres.- El hombre dijo: -No he realizado buenas acciones para con Allah. Si El toma posesión de mi [con la muerte], me castigará. Así que cuando muera, quemadme hasta hacerme carbón, entonces aplastadme bien y esparcid mis cenizas al aire un día tormentoso [así Allah no podrá juzgarme ni reconstruirme en el Yaum al-Qiyama].- El profeta Muhammad (s.a.s.) dijo: "El hombre tomó el compromiso a sus hijos y murió. Ellos hicieron con su cuerpo lo indicado en su última voluntad. Allah (s.w.) en el Yaum al-Qiyama creó al difunto nuevamente y le dijo: "Oh siervo mío! Qué fue lo que te indujo a hacer lo que hiciste? A lo que el hombre contestó: Fue el temor a ti!" El profeta Muhammad (s.a.s.) dijo: "Entonces Allah lo cubrió con su Rahma [y lo hizo entrar en el Yanna debido a su temor por El]." Continuó diciendo el profeta Muhammad (s.a.s.): " No lo cubrió sino con ella [su Rahma]".

El Transgresor
Abu Huraira narró que el profeta Muhammad (s.a.s.) dijo: "Dijo Allah (s.w.): Quién puede ser más transgresor que quien intenta crear como lo que he creado? Que cree! (en evidente desafío), si es que puede! Un átomo, o un grano o una de semilla de cebada!".

Entrar en el Yanna
El profeta Muhammad (s.a.s.) dijo: "Lo que más hará entrar a la gente en el Yanna son la conciencia de Allah (s.w.) y el buen carácter."

El carácter del Islam
El profeta Muhammad (s.a.s.) dijo: "Cada din (camino) tiene carácter propio. el carácter del Islam es la humildad."

Iman
El profeta Muhammad (s.a.s.) dijo: "La ira corrompe el Iman así como el vinagre corrompe la miel."

Lo que Allah mira
El profeta Muhammad (s.a.s.) dijo: "Ciertamente, Allah (s.w.) no mira ni vuestros cuerpos ni vuestra imagen, sino vuestros corazones."

Donde está Allah
Abu Huraira (r.a.) narró que el profeta Muhammad (s.a.s.) dijo: "Allah (s.w.) dijo: Yo estoy donde está la intención de mi siervo, y estoy con el que me recuerda. Si me recuerda dentro de sí, Yo le recuerdo dentro de mí. Si me recuerda entre un grupo de hombres, Yo le recuerdo dentro de un grupo de quienes son mejores que los hombres [los malaika]. Si se acerca a mí un palmo, Yo me acerco a él un brazo. Si se acerca a mí un brazo, Yo me acerco a él dos brazos. si viene a mí andando, Yo voy a él corriendo. Si viene a mí corriendo, Yo voy a él volando. Y mientras no me haya asociado puede venir cualquier hombre con un error del tamaño de la Tierra, que Yo le recibo con el mismo tamaño de magfira (beneficio). El que me busca, ya me ha encontrado."

El deseo de Allah
Según Abu Huraira (r.a.) el profeta Muhammad (s.a.s.) recordó estas palabras de Allah (s.w.): "Si mi siervo desea encontrarse conmigo, Yo deseo encontrarme con él. Quien quiera que no desee encontrarme, no deseo encontrarle."

Los íntimos de Allah
Abu Huraira (r.a.) dijo que el profeta Muhammad (s.a.s.) contó: "Son palabras de Allah (s.w.): Me declara la guerra el que provoca a uno de mis íntimos. Y para ser uno de mis íntimos no hay nada mejor que pueda hacer mi siervo que todo aquello que siendo de mi agrado no he llegado a ordenarlo. De este modo, se va acercando mi siervo con los Salat sunna (oración voluntaria), hasta que yo quiera. Y cuando le quiero, me convierto en el oído con el que oye, en el ojo con el que ve, en la mano que mueve y en los pies con los que anda. Y si me pide, le doy; y si busca refugiarse en mí, le protejo. En nada dudo tanto al actuar, como coger el alma de uno de estos siervos míos que no desea la muerte [cuando le ha llegado su hora], pues no deseo nada malo para él."

El dikr y los  malaika
Según Abu Huraira (r.a.), en cierta ocasión el profeta Muhammad (s.a.s.) dijo: "Allah (s.w.) tiene a los malaika que dan vueltas por los caminos, buscando a la gente que hacen dikr.  Cuando se encuentran a un grupo [de hombres o mujeres] haciendo dikr, se sientan con ellos y les rodean con sus alas hasta el cielo del mundo visible. Cuando el grupo ha terminado y se dispersa, suben los malaika al lugar del cielo donde está su señor. Allah (s.w.), aunque todo los sabe, pregunta: De dónde venís? Ellos le contestan: -Venimos de estar con unos siervos tuyos en el Dunia (la Tierra), que te glorifican, enaltecen y recitan tu nombre, te alaban y te piden.- Y qué te piden? -Te piden el Yanna-, dicen los malaika. Allah (s.w.) dice: Y han visto mi Yanna? -No, mi Señor- contestan los malaika. Y cómo se comportarían si lo hubiesen visto? Los malaika quedaron en silencio, para a continuación decir: -Y también buscan salvación de ti- Y de qué quieren salvarse? Dijo Allah (s.w.). -De tu Nar (fuego), mi Señor.- Y han visto ellos mi Nar? -No-, contestaron los  malaika. Y cómo actuarían si lo vieran? Los malaika quedaron en silencio y luego dijeron: -También te piden que olvides lo que han hecho mal-. Contesta Allah (s.w.): sus errores ya han sido borrados y les he concedido lo que me han pedido [el Yanna]; les he librado de aquello que temían [el Nar]. Entonces los malaika se dirigen a Allah (s.w.) y le dicen: -Mi Señor, hay uno de ellos que no estaba haciendo dikr, sino que se sentó con ellos por equivocación.- A lo que Allah (s.w.) contesta: Sus errores también han sido borrados. Ellos son el grupo y no se privará de mi Compasión aquel que se sentó con ellos!"

La Gloria y el Orgullo
Abu Huraira (r.a.) y Abu Said al Judri (r.a.) relataron que el profeta Muhammad (s.a.s.) dijo: "Allah (s.w.) ha dicho: La Gloria es mi vestimenta y el Orgullo mi capa. Quien me las dispute he de castigarlo."

Subhanallahi wa bihamdih
Yabir (r.a.) oyó decir al profeta Muhammad (s.a.s.): "A quien diga subhanallahi wa bihamdih (Gloria y alabanzas a Allah) se le plantará una palmera en el Yanna."

Allah y el Tiempo
Según Abu Huraira (r.a.), el profeta Muhammad (s.a.s.) dijo una vez: "Ha dicho Allah (s.w.): Me provoca el hijo de Adam (s.a.s.), insulta el tiempo y yo soy el tiempo! En mis manos está la decisión: cambio la noche por el día."

La desgracia a un musulmán
El profeta Muhammad (s.a.s.) dijo: "Cualquiera que fuere la desgracia que le ocurriera a un musulmán: cansancio, enfermedad, tristeza, dolor o incluso una espina que se le clavara, servirá para que Allah (s.w.) lo purificara de sus faltas."

Oh Ali!
El profeta Muhammad (s.a.s.) dijo: "Oh Ali! Bienaventurada sea aquella imagen de alguien a quien Allah (s.w.) ve llorar por haber cometido una transgresión de la cual no está informado nadie más que Allah (s.w.)."

Mira a quien desobedeciste
El profeta Muhammad (s.a.s.) dijo: "No mires lo pequeño de la falta, sino observa a quien desobedeciste."

Reconciliar a dos personas
El profeta Muhammad (s.a.s.) dijo: "Reconciliar a dos personas es mejor que la totalidad de salat y ayunos."

Quien orienta hacia lo bueno
El profeta Muhammad (s.a.s.) dijo: "Quien orienta hacia lo bueno es como quien lo realiza."

El musulmán para otro musulmán
El profeta Muhammad (s.a.s.) dijo: "El musulmán es para otro musulmán como una construcción en la que una de las partes se sujetan a otras (y dijo esto entrelazando sus dedos)."

La lengua
El profeta Muhammad (s.a.s.) dijo. "Los conflictos que ocasiona la lengua son mayores que los golpes de espada."

Los favores
El profeta Muhammad (s.a.s.) dijo: "El que la gente necesite de vosotros es uno de los favores de Allah (s.w.) para con vosotros; así pues, no os hartéis de los favores."

Tres cosas que Allah ama y tres cosas que no
El profeta Muhammad (s.a.s.) dijo: "Hay tres cosas que Allah (s.w.) ama: que se hable poco, que se duerma poco y que se coma poco. Y hay tres cosas que Allah (s.w.) aborrece: que se hable mucho, que se duerma mucho y que se coma mucho."

Corazones como pájaros
El profeta Muhammad (s.a.s.) dijo: "Estarán en el Yanna personas cuyos corazones serán como el de los pájaros."

La ilaha illa Allah
Abu Said narró que el profeta Muhammad (s.a.s.) dijo: "Aquel cuyas últimas palabras sean "la ilaha illa Allah" entrará en el Yanna."

Donde pasa la noche Shaitan
Abu Huraira narró que el profeta Muhammad (s.a.s.) dijo: "Cuando alguno de vosotros se despierte de su sueño, que se lave la nariz tres veces, ya que ciertamente Shaitan (Satán/Satanás) pasa la noche en el interior de la nariz."

Lo que Allah tiene en el Yanna
Abu Huraira (r.a.) contó que el profeta Muhammad (s.a.s.) dijo: "Allah (s.w.) dijo: He preparado a mis siervos justos, lo que jamás vio ojo alguno, ni ha escuchado oído alguno, ni ha pasado por imaginación alguna! Y recitad si queréis: Nadie sabe lo que hay escondido para ellos, de cuanto puede deleitar a la vista."

Los grados del Yanna
Abu Muguíra Ibn Shuba (r.a.) contó que el profeta Muhammad (s.a.s.) dijo: "Preguntó Sidna Musa (el profeta Moisés, s.a.s.) a su Señor: Quién será el de menor grado entre la gente del Yanna? Dijo Allah (s.w.): -Será un hombre que vendrá, después de que hayan entrado en el Yanna la gente del mismo. Se le dirá: Entra en el Yanna!. Y dirá: -Oh Señor! Cómo voy a entrar si todos han ocupado sus respectivos lugares y cogido sus recompensas?-. Se le dirá: Te gustaría tener tanto como uno de los reyes del mundo? Para ti eso y cuatro veces más! Dirá: -Oh Señor! Estoy satisfecho!-. Se le dirá: Para ti eso y diez veces más! También lo que le apetezca a tu espíritu y lo que deleite a tus ojos! Dirá: -Oh Señor! Estoy satisfecho!-. Musa volvió a preguntar: -Y los de más alto grado?-. Y dijo Allah (s.w.): Aquellos que yo quise, sembré en ellos su generosidad con mis propias manos, sellándolos! Su recompensa será tal como jamás vieron los ojos, ni la escucharon oídos, ni la imaginó persona alguna."

Tres clases de persona que Allah no mirará
Abu Huraira (r.a.) narró que el profeta Muhammad (s.a.s.) dijo: "A tres clases de persona no les hablará Allah (s.w.) en el Yaum al Qiyama, ni los purificará y tampoco mirará [no tendrá para ellos mirada de compasión, que tanto necesitarán], tendrán un castigo doloroso: un viejo adúltero, un rey mentiroso -y falso- y un pobre engreído."

Luz, fuego y barro
Aisha (r.a.) contó que el profeta Muhammad (s.a.s.) dijo: "Los malaika han sido creados de Luz; los yinns de Fuego; y Adam (s.a.s.) de lo que se os ha descrito [de barro]." Ella mismo dijo: "El carácter del profeta Muhammad (s.a.s.) era el Quran."

La historia sobre la anciana
Cuentan los sahaba que en cierta ocasión una anciana se acercó a Rasulullah (s.a.s.) y le pidió que invocara en su favor pidiendo a Allah que la hiciera entrar en el Yanna. Entonces el profeta Muhammad (s.a.s.) de dijo: "Las ancianas no entran en el Yanna, …" Entonces la mujer se alejó llorando y Rasulullah (s.a.s.) inmediatamente envió a alguien para que le explicara que no entraría en el Yanna como anciana o anciano, sino como adolescente. [En el Corán, Allah (s.w.) dice: "Les volveremos a dar forma de adolescentes cuando entren en el Yanna."]

Algo sencillo
Abu Huraira (r.a.) narró que el profeta Muhammad (s.a.s.) dijo una vez: "He visto gente disfrutando de las delicias del Yanna, por su sencilla acción de podar un árbol que obstaculiza el paso a los musulmanes."

Lo mejor es la mujer
Abdallah Ibn Abu Dhiyab (r.a.) contó que el profeta Muhammad (s.a.s.) dijo: "El mundo es disfrute, y el mejor disfrute es una mujer con cualidades".

El malak del camino
Abu Huraira (r.a.) contó que el profeta Muhammad (s.a.s.) dijo: "Un hombre fue a visitar a su hermano que tenía en un pueblo y Allah (s.w.) puso un malak en su camino. Le preguntó [el malak]: Dónde quieres ir? Y le contestó el hombre: -Quiero ver a un hermano que tengo en el pueblo-. El malak dijo: Y quieres hacerle algún favor especial? A lo que el hombre contestó: -No, sólo lo quiero ver por amor a Allah (s.w.)-. En ese momento el malak le dijo: Pues Allah (s.w.) me envía para decirte que El te ama como tú le amas a El."

Toda buena acción es sadaqa
Yabir (r.a.) contó que el profeta Muhammad (s.a.s.) dijo: "Toda buena acción es sadaqa (limosna)."

Quien ama, que lo diga
Abu Karima (r.a.) dijo que el profeta Muhammad (s.a.s.) dijo: "Si un hombre ama a su hermano, que se lo diga."

Quien me vea en sueños
Abu Huraira (r.a.) contó que Rasulullah (s.a.s.) dijo: "Quien me vea en sueños me verá despierto, o como si me viera despierto; Shaitan no podrá suplantarme."

Quien no tiene Corán dentro
Ibn Abbás (r.a.) transmitió que el profeta Muhammad (s.a.s.) dijo: "Aquel que en su interior no tiene nada del Corán memorizado es como una casa abandonada."

Tu última aleya del Corán
Abdallah Ibn Amr (r.a.) contó que el profeta Muhammad (s.a.s.) dijo: "Se le dirá en el Yaum al Qiyama a aquel que haya estudiado el Corán y lo haya puesto en práctica: Recita como lo hacías en el Dunia (la Tierra, el mundo) y eleva tu categoría! Pues, tu grado en el Yanna será de acuerdo con la última aleya que recites!"

Cada paso a una mezquita
Abu Huraira (r.a.) dijo que oyó decir al profeta Muhammad (s.a.s.): "Quien haga el wudu (ablución) en casa y después acuda a una mezquita para hacer unos de los Salat dichos por Allah (s.w.), de los pasos que diera en dirección a la mezquita: uno borraría una mala y otro lo elevaría un grado en el Yanna."

El mejor día es el Yumua
Abu Huraira (r.a.) narró que el profeta Muhammad (s.a.s.) dijo: "El mejor día en el que ha salido el sol es el Yumua: En el fue creado Adam (s.a.s.), en este día entró en el Yanna y en este mismo día fue sacado de él."

El herido en combate
Abu Huraira (r.a.) contó que el profeta Muhammad (s.a.s.) dijo: "Aquel herido por la causa de Allah (s.w.) vendrá el Yaum al Qiyama  con su herida manándole sangre; su color será el de la sangre y su olor será la fragancia del almizcle!"

Dos ojos que no tocarán el fuego
Ibn Abbás (r.a.) oyó decir al profeta Muhammad (s.a.s.): "A dos ojos no los tocará el fuego: un ojo que llorase por la Majestad e Inmensidad de Allah (s.w.) y un ojo que durmiese vigilante por la causa de Allah (s.w.)!"

Nadie salvo el Shahid quiere volver
Anás (r.a.) transmitió que el profeta Muhammad (s.a.s.) dijo: "No hay nadie que entre en el Yanna y quiera volver a este mundo, aunque tuviera [en él] todo lo que hubiera en la Tierra, excepto el Shahid (quien muere por Allah). Así hasta diez veces, por lo que hay de milagroso en ello." (Los Shahid cuando están en el Yanna Allah (s.w.) les dice: "Deseáis algo más?" y ellos sólo piden volver a la Tierra para volver a morir por El. Entonces Allah (s.w.) les dice: "Veo que no queréis nada más.").

Dónde estaré si muero?
Según Yabir (r.a.), un hombre pregunto al profeta Muhammad (s.a.s.): "Dónde estaría yo, Rasulullah, si mueriese en el Yihad? El profeta Muhammad (s.a.s.) le dijo: -En el Yanna-. A continuación éste hombre arrojó los dátiles que tenía en su mano y preparó para luchar hasta su final en combate.

La hawla wa la qwata illa billah
Abu Musa (r.a.) transmitió que el profeta Muhammad (s.a.s.) dijo: "Quieres que te guíe a un tesoro de entre los tesoros del Yanna? Dije: -Claro que si, Rasulullah!-. Dijo entonces el profeta Muhammad (s.a.s.): La hawla wa la qwata illa billah! (No hay poder ni fuerza, excepto por Allah!)."